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Astillero Río Santiago (ARS). Reclamos gremiales

Se analizan los reclamos gremiales en el ARS que son los mismos desde hace un par de décadas y no tienen un correlato con lo que ocurre hace tiempo en el resto del mundo. 

 

Mantener los actuales 3400 empleados.

Prácticamente nadie discute ya, a nivel global, que la sustentabilidad de los astilleros estatales es indispensable. Hasta China cierra los que tienen problemas estructurales para ser competitivos. Esto esta directamente relacionado con las dotaciones, la proporción de agentes productivos y la producción entregada o realizable de modo eficiente.

El ARS, lamentablemente, tiene una dotación superpoblada, deforme (exceso de personal no relacionado a la producción) y que produce muy poco. Pero lo peor es que, para mantener los 3400 empleados actuales y llegar al equilibrio, debería producir veinticuatro veces mas que en los últimos año, lo que es técnica, cultural y comercialmente imposible.

 

Recibir contratos militares

Sin duda tuvo el ARS la mayor experiencia en construcción naval militar. Pero también es cierto que hace casi cuarenta años que recibió el último contrato para la construcción de un buque militar, que fue entregado hace quince. Sin embargo, lo peor del caso es que hace años el Estado perdió la confianza en este astillero como para animarse a contratarle unidades de real valor estratégico.

 

Construir barcos para recrear una Marina Mercante Nacional de Ultramar

Este reclamo puede deberse a una posición ideológica propia de los años sesenta, o al desconocimiento de la inexistente relación mundial actual entre industria naval y transporte de ultramar de cada nación. Hace mucho que los países no suelen transportar sus productos en barcos de bandera propia ni construidos en sus astilleros. Lo que sí reservan a sus industrias navales son los buques para actividades de cabotaje.

 

Recibir avales y financiamiento

En el mundo entero esto está siempre presente y así debería ser también en la Argentina. El Estado debe tener una fuerte participación facilitando el financiamiento para operaciones comerciales navales confiables. Pero como el Estado hace años que no confía en el ARS no lo avala ni le financia los proyectos. Se limita a subsidiarle pérdidas estructurales del orden de 170 MMusd anuales, generando así un circulo vicioso.

 

Recibir inversiones en seguridad y modernización

La obligación de brindar seguridad laboral no se discute. Le corresponde al empleador, que en este caso es el Estado. Debe tenerse también en cuenta que el exceso de personal circulando por un astillero es un importante factor de riesgo.

Las inversiones en modernización surgen del plan de negocio que en el ARS no está claro.

 

Reconocerle un valor estratégico

Si cuesta que el Estado reconozca realmente un valor estratégico a la industria naval en general, no es lógico esperar que lo haga especialmente para con el ARS. Y el hecho de tener 3400 empleados no es razón valedera para exigir este reconocimiento, sino a lo sumo tiene cierto poder político regional, que es algo muy distinto.

 

Mantener el ARS 100% estatal

Esto no parece ser un problema mayor ya que difícilmente haya algún inversor privado con interés en hacerse cargo de un astillero tan deficitario. Máxime cuando el Estado, su principal cliente histórico y financista no quiere tener nada más que ver.

 

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